Joyería experimental
Cada obra se plantea como un campo de investigación en el que la materia y el proceso cobran protagonismo. La joya trasciende el ornamento para convertirse en idea y reflexión.
En diálogo con la joyería contemporánea, el trabajo incorpora nuevas tecnologías y materiales no tradicionales, ampliando los límites del oficio. Son piezas nacidas de la experimentación y la curiosidad, que entienden la joyería como un lenguaje en constante transformación.
Esta serie de piezas se originan en el modelado digital de un sólido mediante tecnología 3D, posteriormente descompuesto y materializado a través del corte láser en planchas de madera prensada. Las piezas se construyen por laminación, capa a capa, revelando una arquitectura interna donde precisión técnica y sensibilidad material dialogan. La madera adquiere así un carácter estructural y volumétrico, mientras los imanes de neodimio se integran como cierre invisible, preservando la limpieza formal del conjunto.
El collar Anae surge de la huella directa del cuerpo, registrada mediante escaneado 3D para convertir su relieve en forma y materia. La superficie de la piel se traduce en volumen y contorno, transformándose en plata de primera ley a través de un proceso que une tecnología y maestría. La pieza no reproduce un cuerpo ideal, sino una presencia concreta: pliegues, tensiones y huellas se convierten en estructura metálica.
Cada collar es una pieza única concebida para una única persona. Diseñado a partir de la anatomía de una única mujer, se ajusta a su gesto y a su medida, estableciendo una conversación íntima entre piel y metal. La plata conserva la memoria del cuerpo del que procede, pero la desplaza hacia otra condición, lo orgánico se vuelve sólido, lo efímero adquiere permanencia. Anaé no es solo un ornamento, es la transformación de la piel en metal, permitiendo que el cuerpo trascienda en el tiempo.
